"Pecaste de pardilla"

Hace pocos días, un amigo me dijo esta frase después de contarle que me encuentro en una situación difícil por haber sido demasiado confiada.

No me gustó escucharlo, me sentí realmente mal. ¿Qué debía haber sabido para evitar ser traicionada?. ¿Cómo no volver a ser una pardilla?.

Es obvio que no hay traición sin confianza. Y sin dudar, creemos en la palabra dada, en los acuerdos tácitos.

Según el Diccionario de la RAE, "pardillo" es sinónimo de incauto e inocente. Y su contrario es desconfiado.

Curiosamente, la traducción al inglés de “pecar de pardillo” es “to be naive”, ser ingenuo.

Pero hay algo en la palabra ingenuo muy interesante, su etimología. En latín in-genus, significa ”nacido libre” en contraposición a nacido esclavo. Así, la ingenuidad nos hace libres.

El acto de confiar plenamente es entonces arriesgado y voluntario, incluso podría llamarse un "acto de amor con conciencia de riesgo".

Y es ahora, en Semana Santa, cuando recordamos la emboscada de Judas a Jesús que le costó la vida. Aún así, la traición de Judas no invalida la confianza y el amor de Jesús

Es importante conocer que la traición es un acto deliberado y planificado, pero para el engañado es siempre una sorpresa devastadora.

Pero tampoco podemos quedarnos bloqueados en el rol de víctima que impide el impulso hacia adelante.

Hay que abrir los ojos, darse cuenta y aprender qué factores son los que construyen una relación de confianza. Y conocer la razón de sentirse una pardilla cuando llega la traición.

Mi profesor de Gestión del Talento en ESADE, José María Gasalla, creador del modelo de Gestión por Confianza, aclara una cuestión fundamental:

•  “Confiar ciegamente es un acto de valentía; repetirlo ante la traición, un acto de estupidez.”

Además, según Gasalla, lo más importante, el auténtico fundamento para confiar en los demás es la autoconfianza. Y ésta debe incluir una idea clara del valor que nos damos a nosotros mismos.

Es la única manera de poner límites sanos, como una especie de contrato; saber lo que uno quiere de ese vínculo, y cómo me quedo después de una posible ruptura, es la base de una robusta relación de confianza.

Es la clave para no sentirnos unos pardillos si esta confianza se fractura.

Te propongo que hagas una pausa de serenidad, pienses en una relación de confianza de la que disfrutes, y en calma reflexiones si iniciaste la relación sintiéndote libre y seguro de tu valor.

Empieza colocando los Hombros Lejos de las Orejas para calmar el cuerpo y únete al Movimiento S.A.F.E. (Shoulders Away From Ears). Por un mundo seguro. 😉

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