Wonder Woman me salvó

Cuando me miró a los ojos y proyectó sus palabras hacia mí, mi cuerpo sabía que mentía.

La arritmia del corazón, la respiración agitada, los músculos en tensión, la voz saliéndome a saltos, el pensamiento buscando una salida.

Una típica reacción de estrés: adrenalina y cortisol activándome físicamente.

La mentira impacta en el cuerpo tanto cuando se dice, como cuando se recibe. Sabemos que nos mienten antes de “saberlo” .

Mi cuerpo colapsó y lloré. Pero mi mente, atrapada en el vínculo, quería salvarlo, darle otra oportunidad.

Decidí confiar con el peso aún en el pecho.

Unas horas después, por gracia del destino, la verdad apareció, cruel, justo a mi lado.

Y Wonder Woman vino a salvarme.

Wonder Woman es la única superheroína que me cae bien. Me identifico con ella sin saber muy bien por qué. Llevo su emblema en la moto, en la cazadora, en el casco. Tengo hasta un bikini con su nombre y las estrellas.

Y esta historia os va a encantar:

Los pioneros en estudiar la fisiología de la mentira fueron los psicólogos norteamericanos William Moulton Marston y su mujer Elizabeth.

En 1921 desarrollaron el polígrafo , la "máquina de la verdad", basándose en los cambios en la presión sistólica cuando mentimos. Esta presión es la que se produce cuando el corazón empuja la sangre de golpe por la presencia de adrenalina.

Curiosamente, William Moulton Marston fue también el creador de Wonder Woman.

En 1941 diseñó una heroína dotada con un arma que no mata ni destruye, aunque pueda hacer mucho daño: el “Lazo de la Verdad”.

En el momento en que este lazo dorado nos toca, la verdad se revela sin filtro. La cadena de mentiras en que vivimos se rompe por fin para liberarnos y hacer justicia.

Wonder Woman me salvó, en el último momento, de la última mentira.

Mi propio cuerpo convertido en el lazo de la verdad.

La taquicardia, la tensión muscular, la mente bloqueada por la brutal realidad. Solo era mi cuerpo gritándome que le hiciera caso de una vez.

Es interesante saber que la “ínsula” es una parte del cerebro cuyo trabajo es escuchar e interpretar las señales del corazón, los pulmones, el intestino, los músculos.

Cuando algo no encaja, la ínsula lo registra con una sensación. Puede ser presión en el pecho, en la garganta o en el estómago.

Antonio Damasio lo llamó "marcador somático".

Fácil, ¿no? Desde ahora escucharemos mejor a nuestro cuerpo.

Pero aquí llegan los hallazgos más recientes  y perturbadores.

- Rui Huang, científico de la School of Psychology and Mental Health de la Universidad de Hebei, publicó en noviembre de 2025:

Cuando queremos a quien nos miente, nuestros cerebros se sincronizan. La conexión y la confianza, esa sincronía, es precisamente lo que anula la capacidad de detección del riesgo.

Porque las regiones cerebrales vinculadas a la recompensa y al afecto se activan y eclipsan a las regiones encargadas de evaluar la alarma.

Pero aún hay más. En febrero de este año 2026, Giorgio Veneziani, psicólogo de la Universidad de la Sapienza, añade: Es verdad que durante el engaño los cerebros se sincronizan, pero los corazones se desacoplan.

El sistema nervioso central y el autónomo responden en direcciones opuestas.

El corazón del receptor percibe la falsedad que el cerebro no quiere registrar.

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Así que la neurociencia y Wonder Woman nos enseñan que, cuando una persona está presente en su cuerpo, la señal de alarma es evidente y el corazón lo sabe.

Luego viene la mente a salvarnos… o a encadenarnos.

Te propongo Fabricar una Pausa de Serenidad cuando sientas que algo no encaja.

Párate a observar en el cuerpo qué marcador somático ha aparecido. Y reconocer claramente si evitas saber la verdad porque romper el vínculo afectivo te parece demasiado costoso.

Primero desactiva el cuerpo colocando los Hombros Lejos de las Orejas. La ínsula se recalibra, el cortisol disminuye y podemos respirar y pensar.

Recuerda que el Lazo de la Verdad lo llevas siempre puesto.


Todo lo que enseño desde la experiencia tiene un sólido fundamento científico o académico.

Hoy son las fuentes para escribir esta newsletter:


Fabricar una pausa de serenidad. Es la forma más sencilla de desactivar los síntomas fisiológicos de la respuesta de estrés. Es un método probado y recomendado por la Agencia Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo.

Escríbeme y te cuento cómo.

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